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Concurso Leer a Martí. Edición 2001. Una niña conoció….

25/4/2021
Por: Jessica Álvarez Bellas, Biblioteca Nacional José Martí

 Nos gustaría mucho que lean este relato escrito por una niña de 11 años, se encontraba en 6º grado y fue ganadora en el Concurso Leer a Martí del año 2001, provincia La Habana. 

(Cuentan que una…)

Por Lianet Moreno Esponda

Cuentan que una niña conoció a un hombre bueno, de esos que tienen en sí el decoro de muchos hombres. Un hombre al que había que, visto en sus sueños, al que creía conocer y más que eso, amaba, no solo por lo querido y respetado que era por sus valiosas cualidades, incapaz de odiar ni guardar rencores, un hombre que convirtió sus palabras en arte, palabras de un excelente escritor.

En honor a este hombre cuyo deseo era que los niños fueran felices, ella decidió hacer un gran juego, una ronda donde todos los niños de América se dieran las manos y así juntos hacer la más hermosa de las canciones: ´´Todos los niños del mundo vamos una rueda hacer y en mil lenguas cantaremos, en paz queremos crecer (…) ´´. Cantarían este hermoso himno a la amistad y después hablarían de sus sueños y de los héroes de sus patrias.

No faltaría nadie, y se dio la tarea de invitar a todos los que de alguna forma habían tenido que ver con el hombre bueno de La Edad de Oro. Todos fueron menos el editor A. Da Costa Gómez, pues estaba muy apenado y se sentía responsable de que los niños no contaran hoy con más números de aquella maravillosa revista.

La linda Pilar, cuando se enteró, trajo su aro, balde y paleta y adornó con su hermoso sombrero de plumas la cabeza de Piedad, quien con su inseparable Leonor traía consigo su muñeca nueva para obsequiársela a la niña enferma, que, ¡por cierto!, lucía muy linda con la manta, el anillo y los zapatitos de rosa, ella por su parte trajo claveles para todos los presentes y así fueron llegando todos los invitados: los 4 ciegos llegaron sobre un hermoso elefante y otros, como Meñique, entre las alas de una mariposa, él se dio a la tarea de llenar una gran fuente con agua muy limpia, ¡ah!, y con olor a flores silvestres. No podían faltar en el lugar músicos, poetas y pintores, ni Bebé ni Raúl que habían invitado a Don Pomposo a presenciar esta gran ronda

Otros llegaron de muy lejos. De China vino el emperador con el alegre ruiseñor para que cantase a todo su alegre canto de fe y esperanza; de Venezuela, Bolívar; de México, Hidalgo; y San Martín del Río de la Plata. Muy cansado llegó Loppi, arrastrando consigo a Masicas y a la mora para que contemplaran a todos los niños felices sin importar siquiera el color de su raza

Unos niños jugaban un juego nuevo y otros viejos junto a los 2 príncipes en espera del invitado especial.

Los más traviesos cazaban mariposas, le daban un beso y después las soltaban entre las rosas y los niños mayores conversaban sobre la historia del hombre contada por sus casas, de ruinas indias, del Padre las Casas, de la Ilíada de Homero, de la exposición de París y la galería de máquinas

Estaban tan entusiasmados que no notaban la ausencia de un travieso personaje. De pronto alguien preguntó: -¿Dónde está Nene? Ella no puede faltar a esta fiesta. Y todos los niños pequeños comenzaron en un coro gigante a llamarla, y no crean que así lograron despertarla en su estrella azul, pues la traviesa Nene se había quedado dormida

Pero ¿qué pasa? ¿y ese silencio? Parecía que no había nadie en el lugar. Era que llegaba el camarón encantado en compañía de un hombre sencillo y extraordinario, con el cual todos quisiéramos caminar de la mano y junto a él defender a todos los niños, más que un hombre sencillo es un amigo sincero que dio a todas valiosas lecciones para la vida. Su mirada penetrante reflejaba el brillo increíble de sus ojos y sus labios una alegre sonrisa al escuchar de los labios de los niños: ´´ ¡Este hombre de La Edad de Oro es mi amigo! ´´.



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