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Foto de 120 Aniversario BNCJM- Don Fernando Ortiz. Bibliófilo destacado.

120 Aniversario BNCJM- Don Fernando Ortiz. Bibliófilo destacado.

17/4/2021
Por: Olga Vega García, Biblioteca Nacional José Martí

Con motivo de un nuevo aniversario del nacimiento del etnólogo e investigador don Fernando Ortiz  se selecciona  uno de los tesoros provenientes de su biblioteca personal.

DAPPER, OLFERT, 1636-1689.  Description de l`Afrique... : avec des cartes des Etats, des provinces & des villes & des figures en taille-douce qui representent les habits & les principales ceremonies des habitans, les plantes & les animaux les moins connus... / traduite du flamand d`O Dapper... -- A Amsterdam : Chez Wolfgang, Waesberge, Boom & van Someren, 1686. --  [8], 534, [22] p : il. ; 34 cm.

El autor de la obra, el médico, escritor  y geógrafo holandés Olfert Dapper (que también aparece en repertorios informativos  como Oliver u Oliverio Dapper) constituye punto de referencia obligada para todos aquellos que requieran de información sobre la historia del continente africano, pero a diferencia de otros de sus contemporáneos no se guardan grabados con su retrato en frontispicios u hojas independientes. 

Por otra parte los pocos datos que se localizan resultan contradictorios, ya que hay diferencias entre las fuentes consultadas acerca de si era un verdadero viajero o se limitó a escribir su obra en un período de unos tres años a partir de la bibliografía existente sobre el tema que llegó a sus manos: libros de historia y geografía, y de relatos de viajeros, tipo de literatura muy grata a los lectores de aquel entonces.   

Lo importante en su caso es que no se limitó solamente a recopilar datos como otros estudiosos de aquella época, sino que resumió toda la información consultada, y además saliendo de la práctica común en su siglo fue enlazando las variadas disciplinas exponiendo de forma integrada los hechos y no limitándose a  enumerar citas unas a continuación de otras. No por gusto un Museo parisino, le Musée Dapper,  dedicado a divulgar la cultura africana, lleva su nombre a partir de su fundación en 1986.

Nació en Amsterdam en 1690 en 1635. Ya en Mayo de 1658 ingresó en la Universidad de Utrecht y dos años más tarde firmaba como doctor en medicina, aunque no se ha podido demostrar que hubiera cursado esos estudios.  Todo parece indicar que nunca abandonó Holanda, ciudad donde falleció un 29 de diciembre de 1689.

Entre sus obras se puede citar una descripción histórica de su ciudad natal publicada en l663,  seguida en 1665 por una traducción alemana de las obras de Herodoto. Más tarde se dedicó a la investigación de carácter geográfico hasta el fin de sus días, comenzando por su Nueva descripción de los países africanos (1668), luego por China dos años después (Expedición memorable de los holandeses a las costas y al imperio de la China, 1670),  Persia y Georgia (en 1672) Descripción de la América y de las tierras del Sud (1673), Nueva descripción de las islas de Africa (1676), Nueva descripción del África (1680) y Arabia (en el mismo año).

Su título más conocido fue la descripción de África.  Existen dos copias muy raras de la edición holandesa, publicada por el grabador  Jacob Van Meurs en 1668 y 1676.  Tras una versión inglesa y una alemana finalmente se publica la francesa a que se hace referencia aquí. Sus obras completas fueron publicadas posteriormente en un volumen bajo el título de Exoticus curiosus, das ist Africa, America und Asiatische curiositaten… (Frankfurt, 1717-1718).

El volumen de la BNCJM tiene marca tipográfica en su portada y está enriquecido por un  abundante material ilustrativo compuesto por frontis calcográfico alegórico al contenido de la obra, mapas, planos y grabados, algunos plegables, además de imágenes gráficas de menor tamaño en las que se plasman la flora, fauna, escenas de vida social y costumbres, rasgos de los pobladores de las diferentes regiones con sus atuendos, utensilios empleados, en fin, un despliegue iconográfico que  asombra al lector actual y que constituye una característica del libro ilustrado del siglo decimoséptimo, cuando las técnicas del grabado en metal permitían obtener reproducciones con un nivel de detalle no alcanzado en épocas anteriores. 

Otro aspecto que debe valorarse es que por lo general el ilustrador retomaba las ideas de libros más antiguos o los plagiaba sin haber pisado el territorio plasmado en sus producciones, ni conocido los animales o plantas, solamente formando quizás las imágenes a partir de las descripciones incluidas en los textos.  Esto hace estas láminas “únicas”, resultando muy divertido para los investigadores de libros antiguos el hecho de encontrarlas repetidas en impresos posteriores. ¿Qué hacen unos leones junto a lo que pudiera ser un gigantesco tulipán?, esto solamente lo podría explicar su grabador.

Uno de los rasgos más relevantes, que lo convierten en pieza única viene dado por la huella dejada en sus hojas por Don Fernando.  Además de las notas marginales manuscritas y los subrayados, aparecen en algunas páginas e inclusive en uno de los mapas una serie de palabras, rayas en lápiz de grafito o de color, y otros dibujos que al parecer destacan un párrafo que le resultaba de interés.

Siempre los bibliotecarios recalcan que los libros no deben ser rayados ni pintados, pero si esos detalles provienen de la mano de un poseedor como el destacado intelectual cubano,  el valor del libro se acrecienta y constituye una valiosísima fuente de información para el lector que rastrea cada detalle en busca de elementos que le permitan seguir las ideas de un gran investigador y arribar luego a sus propias conclusiones.

No hay dudas que perteneció a Don Fernando Ortiz, puesto que ostenta el famoso exlibris negro que caracteriza su fabulosa colección particular de impresos. Además se reconoce su letra y como se ha expuesto anteriormente solía emplear suyos lápices de grafito o color para escribir en las páginas impresas, con preferencia en sus márgenes.

Fue restaurado y encuadernado en media piel, en la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí, puesto que su estado de conservación no era bueno, su papel estaba algo oscurecido con manchas y picaduras de insectos. Al llevar a cabo esa labor los restauradores cuidaron que no se perdieran las marcas hechas por Ortiz dada su importancia. 

Don Fernando fue sin dudas un bibliófilo en toda la acepción de la palabra, un profundo conocedor de sus “raros”, y con amorosa dedicación fue llenando su casa de todos los tesoros que tan entrañables le resultaban no solamente para disfrute de él sino del grupo de amigos y estudiosos que asistían a sus tertulias.

Para finalizar, nada mejor que las propias palabras del autor aparecidas en  la Revista Bimestre Cubana cuando expresa: Nuestro amor, por los libros, especialmente por los raros y viejos, en cuyas páginas podemos atisbar las siluetas del pasado esfumadas por el olvido, nos lleva a iniciar un esfuerzo que desde hace tiempo nos atraía como atrajo a otros cubanos muchos años atrás.

 


  • Foto de Don Fernando Ortiz. Bibliófilo destacado. Don Fernando Ortiz. Bibliófilo destacado.
  • Foto de Don Fernando Ortiz. Bibliófilo destacado. Don Fernando Ortiz. Bibliófilo destacado.
  • Foto de Don Fernando Ortiz. Bibliófilo destacado. Don Fernando Ortiz. Bibliófilo destacado.
  • Foto de Don Fernando Ortiz. Bibliófilo destacado. Don Fernando Ortiz. Bibliófilo destacado.
  • Foto de Don Fernando Ortiz. Bibliófilo destacado. Don Fernando Ortiz. Bibliófilo destacado.
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